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martes, 19 de mayo de 2020

“A SOLAS CON CHARLY” — LOU CARRIGAN (Selección Terror, 478. Bruguera

Surrealista y divertidísima premisa la de esta historia del gran Vera Ramirez sobre una panda de pijos adinerados que se aburren. ¿Y qué es lo primero que piensan hacer para salir del inevitable hastío vital de su rutina de caras posesiones y guateques sin fin? ¡Drogarse! Pero tranquilos, la más decente de todos decide, asqueada de tanto proyecto degenerado, chequear que hay de verdad en ese misterioso anuncio de contactos amorosos del periódico: “Charly está solo. ¿Quieres estar a solas con Charly?”. A partir de aquí se suceden las sorpresas. La chavala decide llamar y descubre que no hay nada siniestro en el tal Charly, sino que además de atractivo y carismático es mayordomo de dos Lores que tienen un siniestro caserón en las afueras. Una vez allí...

No quiero soltar muchos spoilers, pero lo que prometía ser una noche de sexo salvaje y desprejuiciado en un casoplón (sí, es la más decente del grupo, pero tiene sus momentos) se transforma en una auténtica “Danza Macabra”. Y cito intencionadamente este film de Antonio Margheritti, porque nuestra sufrida protagonista se quedará genuinamente a solas y, como el protagonista de ese peliculón, vagará explorando los bujíos y recovecos con telarañas de la casucha, en varias escenas de meritoria atmósfera y suspense. Lidiará con ahorcados que aparecen y desaparecen de habitaciones vacías, fantasmas que tocan el piano, el imprescindible jorobado lúbrico (del que hablamos un poco AQUÍ y AQUÍ) y algún momento desagradable e inquietante –sin caer en el típico gore descerebrado de muchas de estas propuestas- para acabar configurando un divertido y no tan convencional bolsilibro de intriga y horror, al que solo podríamos achacarle dejar un par de cabos sueltos sin aprovechar. Sin embargo, un final con girito sorpresa bastante resultón termina por redondear la fiesta.
Ironías del destino, en esta reedición en Ediciones B, colocan una imagen de Barbara Steele, que fue protagonista de "Danza Macabra". La imagen no es de esta peli, sino de "Curse of the Crimson Altar", pero tiene su gracia la cosa.

domingo, 5 de abril de 2020

“TORMENTA MENTAL” — LOU CARRIGAN (Selección Terror, 496. Bruguera)


¡Agarraos que vienen curvas! “Tormenta Mental” del señor Carrigan es un disfrute absoluto y casi una sorpresa continua. Una bella psicóloga es reclutada para investigar los accesos de locura de cinco importantes miembros del servicio de seguridad de la casa blanca, en temor de que alguien haya experimentado con sus psiques. Poco a poco descubrirá que todos ellos sueñan, tanto dormidos como despiertos, con unos terribles crímenes que aparentemente cometieron en un arrebato homicida que ahora no recuerdan. Y también descubre que alguien les grabó cometiendo esas atrocidades (y cuando digo atrocidades no bromeo, esta novelita es hiper-gore), probablemente con intenciones de chantajearles. Con un prólogo impactante que ilustra uno de estos crímenes –y que se convertirá en una escenita de patio de colegio en comparación con las que vienen después-, la trama del señor Vera Ramírez alterna a veces realidades con sueños en un ambiente bastante malsano y sórdido. Helen, la protagonista, parecía que iba a ser la típica damisela de “pulp” español para ser piropeada y cortejada (y así es al principio, de hecho), pero enseguida demuestra bastante más agallas y arrestos que el resto del plantel masculino. ¡Bien por el señor Carrigan! Que ofrece intriga, horror y brutalidad sin por ello renunciar a unas gotas de espionaje de esas que tan bien se le daban. Y no, la portada del mono prehistórico y la chavala, no tiene absolutamente NADA que ver con la historia.

domingo, 29 de marzo de 2020

“EL REINO DE LOS INFIERNOS”- LOU CARRIGAN (Selección Terror, 554. Bruguera)


Fascinantes los artificios de birlibirloque que tenían que hacer los esforzados bolsilibreros para colar novelas en “Selección Terror”. Si bien Lou Carrigan solía entregar “noirs” encubiertos con una pátina macabra en esta colección (igual que Carrados, Hare, Kane, Coretti y… en fin, casi todo el mundo), en este caso se desmelena y nos brinda un extrañísimo cruce entre novela de espionaje con villano megalómano, historia de aventuras en isla llena de trampas y trama de periodistas a la caza de la noticia. ¿Pero qué ocurre? Que dichos periodistas (un macho alfa que se autodenomina “machista”, y a mucha honra, y una rubia explosiva ricachona) descubren que el terrorista que está provocando explosiones controladas en diversas zonas de América queriendo traer “el reino del infierno”, es el líder de una secta con estética demoniaca (pero sin connotación ocultista alguna) que básicamente es un chantajista amenazador de fallas naturales, a lo Lex Luthor. 

Así pues, Ken y Barbie son secuestrados y acaban comprobando que dicho terrorista –el mejor hallazgo de esta chorrada de Carrigan- es un enano feísimo, cabreado con la humanidad por su falta de sexo, sádico y tonto hasta decir basta. Un desecho humano, pionero de lo “incel”, que quiere asesinar a todas las mujeres que se niegan a fornicar con él y, ya de paso, a la humanidad. En su isla tiene un complejo sistema de minas llenas de bombas por las que sus sufridas victimas van experimentando torturas, cremaciones y explosiones controladas. Exactamente lo que él mismo espera hacer con el mundo, siendo su solución final nada menos que… ¡activar todos los volcanes de la tierra a la vez! Además, cuando se aburre también monta juicios de chirigota con el inevitable veredicto de muerte para todo el mundo. Todo esto vestido con cuernecitos y capa, amenazando con un tridente herrumbroso y repitiendo “eh, eh ehh, ehhh EHHH…” entre saltitos y mandobles. Todo este petardeo y la aparición en una cama de tres cadáveres requemados, son lo mejor de este despropósito entretenidísimo. Al final la Barbie demuestra tener casi más arrestos que el de la masculinidad tóxica, y las persecuciones en vagones individuales de tren… ¿superan a las de Indiana Jones en “El Templo Maldito”? Pues no. Ni falta que hace.

Reedición, ya en Ediciones B. Con una momia que en la novela ni está ni se la espera.