El comienzo de esta
novela del señor Ledesma, de la
época en que los bolsis aun tenían unas 130 páginas (¡Ñam!), es arrebatador
como pocos. De hecho se hace carambola con tres situaciones en medio de las
cuales acaba entrometido el mismo personaje, un detective recto y sensible de
los de antes. Ya sea por causas de fuerza mayor o por casualidad (o por
retruécanos a lo Stephen Keller, que
también puede ser), Riley, nuestro
protagonista, asiste al momento en que sacan a una niña de una institución para
mandarla a vivir con una “dickensiana” señora de posibles, a la vez que un
infantil raterillo de dicho orfanato luchará como un toro y se escapará las
veces que haga falta para rescatar a su amiga. Mientras tanto, una misteriosa
muerte en una casa cerrada: otra señora de posibles aparece mordida por una
serpiente venenosa… pero de la serpiente ni rastro. ¿Y cual es el tercer lado
de este triángulo de misterios? Una guapa joven acude a la oficina del
detective y le contará que le han regalado una muñeca inquietantemente parecida
a una niña real, que la retrotrae a un rostro de su pasado. ¿Será aquella misma
niña del orfanato? ¿Y por qué de repente la muñeca comienza a aparecer rota o
herida por ciertas partes, como si alguien estuviera haciendo vudú con ella?
Mucha sugerencia, mucho pulso, mucho personaje decadente. Y también humor,
enigmas y atmósferas que basculan entre la mejor novela negra y el horror.
Quitando un final excesivamente precipitado (que teníamos aquí más páginas para
solventar la cosa mejor, leñes), un bolsilibrito lleno de pulso y encanto. Un
enigma de los de antes.
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jueves, 4 de junio de 2020
martes, 7 de abril de 2020
“LA BESTIA” — SILVER KANE (Bravo Oeste, 1062. Bruguera)
Uno de esos maravillosos westerns absolutamente salvajes, cafres
y muy paródicos del gran Ledesma. No
sé ni por dónde empezar, porque esto es una absoluta brutalidad divertidísima
se mire por donde se mire. Y fijaos que al principio me asusté porque el primer
párrafo era a base de descripciones telegráficas de una frase-punto,
frase-punto, que me hicieron temer que estaba ante uno de esos momentos en los
que el espíritu de Berna había
encantado el cuerpo de Kane.
Momentos que han existido, doy fe. Muy divertido, sí, pero sin el toque de “slapstick” que Kane sabe imprimir a sus novelitas del oeste más cachondas. Nada
más lejos de la verdad.
Para empezar… estamos
ante una especie de versión bolsilibro de “Le
Llamaban Trinidad”. Sí, sí. “La
Bestia” es el apodo de un remedo de Bud
Spencer, regente de un penal en Kansas City, y es el clásico personaje del
actor italiano. Complexión gruesa, tranquilo, de pocas palabras, pero un cafre
ostiador de cuidado a la que le provocan. Su compañero, y nuevo verdugo de la
cárcel, es un personaje llamado Donovan,
delgado y más apuesto, y con el que intercambia ironías y comparte luchas a
puñetazos. Pero lo que en las películas de Spencer/Hill
es sarcasmo y humor blanco, aquí son bromas sórdidas, peleas con desnucamientos
y cuchilladas, además de una sanísima mala baba. En la historia estos dos
personajes acaban, un poco a la fuerza, enfrentados contra los sucios
tejemanejes de Frank Carbo,
villanísimo malnacido, maltratador, mafioso y todo lo malo que empieza por
“ma”. De intrigar para quedarse con todo el poder de Kansas City a torturar y
matar (de una ostia abrecraneos) a la prostituta con la que se refocila, Carbo entra en el punto de mira de una
asesina a sueldo llamada Sigrid Soriano.
Pues sí, la nómina de
personajes memorables continúa, porque la señorita Soriano es otra rara avis por estos lares. Una mujer experta en
pistolas y cuchillos, más dura que el pedernal y con un carisma a prueba de
bomba, que mata por dinero, pero que a la vez posee un código de honor que la
llevara a arriesgar su vida por cumplir una promesa a una muerta. No hay
pistoleros tópicos ni héroes aquí, sino personajes oscuros o directamente
deleznables que luchan y mueren en un ambiente de lujuria, traiciones y
corrupción. ¡Y además la novela esta plagada de sorpresas! Resurrecciones
inesperadas, conspiraciones de asesinato que terminan fatal, acción a raudales
y mucha violencia explícita que no duda en caer en el gore a menudo (cabezas reventadas, destripamientos, un personaje
bebiendo ácido sulfúrico por error…) sin perder ese sentido de vodevil ridículo
que tanto disfrutamos los aficionados al Kane
más macarra. Recomendadísimo. Solo lamento que el personaje de Sigrid no fuera protagonista de una
saga con más entregas. Pero quien sabe, hablando de bolsilibros… seguiremos
leyendo a ver si hay suerte y apareciera otra vez.
sábado, 28 de marzo de 2020
“UNA ZARPA EN LA VENTANA” — SILVER KANE (Selección Terror, 71. Bruguera)
Sin ser de las
mejores, una gozada “noir”- terrorífica del señor Kane más que divertida. Y con
una curiosidad que me ha encantado y comentaré luego. Un médico dedicado a la
vivisección en una oscura mansión de Baton Rouge es internado en un manicomio
tras un intento de suicidio. Allí es atacado por “algo” que posee una zarpa que
le rebana medio cuello en un pis pas y lo deja entre la vida y la muerte, la
cual el propio doctor busca con tanto ahínco. Esto desembocará en una
investigación policial con un clásico inspector heroico, el cual descubre en la
oscura mansión el manuscrito de la sobrina del científico, que cuenta los
horrores que allí viviera. Así es, tenemos una historia dentro de otra que
habla de experimentos con miembros animales y humanos, una mansión junto a un
lago en el cual se oyen terroríficos gritos a ciertas horas de la noche y, por
supuesto, una chica inocente (y huérfana) que comienza a ver cosas raras en esa
casa en sombras que huele a formol, taxidermia y polvo, con el regusto
ambiental de los pantanos de Louisiana.
En resumen, estamos ante un “american
gothic” con todas las de la ley, con científico loco, con una ama de llaves que
esconde su mano con un guante negro (además de que dicha mano parece más grande
que la otra) y con mucho, muchísimo “gore” del cafre. La curiosidad que
comentaba es que parece una versión más alargada y científica del
imprescindible “Palomas del Infierno” de Robert E. Howard. Teniendo en cuenta el
ambiente (Nueva Orleans, mansión apolillada, leyenda negra…) y ciertas imágenes
usadas (una entidad femenina y demoníaca que baja por una escalera, un hacha
sangrante, una cabeza partida en dos…) me hacen dudar muy mucho de que el señor
Ledesma no hubiera leído este cuento. Si mezclamos “Palomas del Infierno” con
“La Isla del Dr. Moreau” y (¿por qué no decirlo?) con “La Matanza de Texas”,
quizás saldría algo muy parecido a esta “Zarpa en la Ventana”.
![]() |
| Ilustración original de Virgin Finlay para el "Palomas del Infierno" de Howard (Weird Tales, mayo 1938) |
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